Nara, ¿quién no ha oído hablar de Nara, el Todai-ji con su buda gigante o los ciervos de su parque que hacen reverencias? Claramente, nadie. Todo el mundo conoce o ha oído hablar de Nara porque por algo fue la capital de Japón durante casi 100 años. Pero antes de pasar a lo que nos interesa vamos a ponernos en situación (muy brevemente).

Tapas de alcantarilla de Nara

Los orígenes de Nara

Y ¡empieza la clase (muy resumida) de historia! 🙂

Nara, capital homónima, está ubicada en la zona central de Honshu (isla principal de Japón), concretamente en la región de Kansai. Esta ciudad bajo el nombre de Heijō-kyō fue la capital de Japón, antiguo Yamato cuyo nombre provenía de la dinastía que gobernaba en ese momento, desde el año 710. La emperatriz Genmei ordenó en el año 708 que la capital se moviera de Fujiwara-kyō a Heijō-kyō (actual Nara) por un cambio de poder en la corte del clan Fujiwara al clan Yamato. Esta ciudad fue capital de Japón hasta el año 740 y posteriormente desde el año 745 hasta el año 784, esto es casi la totalidad del Periodo Nara (710 d.C. – 795 d.C.). Claramente Nara tiene una gran historia que se esconde en cada recoveco de sus tradicionales calles y que atesoran la esencia del Japón tradicional de antaño. Es sin duda alguna un must para cualquier viaje a Japón. 

Nara Park

El parque de Nara es conocido mayormente por los más de 1.000 ciervos Sika que viven en libertad dentro del parque. Estos ciervos son sagrados ya que se consideran mensajeros de los dioses shintoístas (religión tradicional japonesa). Estos ciervos son adictos a las galletas de arroz que se venden en puestecitos por todo el parque y cuyo precio suele ser de 150 yenes (1,30€), es habitual ver a turistas (japoneses y extranjeros) alimentando a estos ciervos y yo no iba a ser menos. Por todo el parque hay carteles de advertencia, ya que los ciervos al ser animales salvajes pueden atacar. Hay que tener en cuenta que nosotros invadimos su hábitat y no podemos atacarlos por mucho que nos muerdan, o nos plaquen por detrás, recordad que para los japoneses son animales sagrados y hay que respetar sus creencias y cultura. A mi más que morderme el abrigo y tirar él para que les diera galletas no tuve ningún problema, de hecho solo lo hacen para llamar tu atención. Son adorables.

Ciervos Shika en el parque de NaraDando galletas de arroz a los ciervos Shika

 

Estos ciervos tienen una característica muy llamativa y en general, al igual que la mayoría de japoneses, son muy educados. ¿a qué me refiero con esto? Pues que cuando te piden comida y ven que se las vas a dar estos adorables animales te hacen reverencias. ¿No lo habéis visto nunca? ¡Pues echad un vistazo! 

Video: Reverencia de los ciervos Shika para pedir comida

El parque de Nara es también el hogar del Museo Nacional de Nara, así como de varios edificios denominados patrimonio mundial por la UNESCO por lo que lo ideal para visitarlos es atravesar el parque dando un agradable paseo y disfrutando de sus ciervos junto con la belleza y tranquilidad características de Nara.

Kofuku-ji

La primera visita fue en el templo Kofuku-ji, patrimonio mundial de la UNESCO, justo después de haber hecho una pequeña parada en el estanque Ara para desayunar rápidamente lo que habíamos comprado en el konbini

 

Kofuku-ji era un templo familiar del clan de los Fujiwara quienes lo mandaron construir en el año 669. En la época de mayor esplendor del templo se cree que el complejo podría haber llegado a tener hasta 150 edificios que lo componían. Actualmente se conservan edificios de gran valor como la pagoda de 5 pisos (la segunda más alta de japón con 50 metros de altura), la pagoda de 3 pisos que data del siglo XII, el Hoku-endo y Nan-endo (característicos por su forma octogonal poco común en este tipo de construcción), y por último el Tokon-do que es el único de los pabellones dorados que conserva su estructura original. 

Acceso a Kofuku-ji desde el estanque AraHoku-endo & Nan-endoHoku-endo & Nan-endoPagoda de 3 pisos en Kofuku-jiTokon-do y la pagoda de 5 pisos de Kofuku-ji

 

Todai-ji

Todai-ji es un emblema de Nara y es que este templo ha jugado un papel importante a través de la historia. Este templo, que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue construido por orden del emperador Shomu alrededor del año 752 d.C para calmar el periodo de inestabilidad por el que pasaba la nación. Quemado durante la guerra civil Genpei en el 1180 por el clan Taira, se empezó a reconstruir en 1185 durante el periodo Kamakura por el clan Minamoto. La reconstrucción del Daibutsuden (sala principal donde se encuentra el buda gigante de bronce) fue de la mitad del tamaño del original y sus dos pagodas un par de pisos más bajas que las originales. 

Aun así, la estatua de bronce del Daibutsu (gran buda, conocido como Buda Vairocana) mide 16 metros de alto y está hecha con 437 toneladas de bronce siendo esta estatua del Buda Vairocana la más grande del país. La estatua fue reconstruida en el siglo XVII ya que la original pereció el incendio del siglo XII. 

El templo se encuentra ubicado en el extremo norte del parque de Nara, por lo que para llegar a él lo ideal, como hemos mencionado anteriormente, es atravesar el parque. Al acercarnos al recinto del templo lo primero que veremos es su impresionante puerta Nandaimon que data de 1199. En ella veremos que hay dos impresionantes esculturas de madera de gran envergadura, son los Nio, los guardianes del acceso al terreno sagrado del templo. Están hechos con bloques de madera de ciprés grabada y pintada aunque poco de la pintura original se conserva. En la foto pueden parecer pequeños pero cada estatua mide 8 metros de alto. 

NanadaimonNio de Nandaimon (Todai-ji)Nio de Nandaimon (Todai-ji)

 

Una vez hayamos cruzado la espectacular puerta Nandaimon nos dirigimos al Hondo o Daibutsuden para ver el Gran Buda de bronce, pero antes de llegar veremos una réplica de la lámpara octogonal de bronce con relieves de músicos celestiales que data de la época en que se fundó el Todai-ji, aunque la original no está expuesta al público por motivos relativos a su conservación. Según nos acercamos por el camino ya podemos apreciar la magnificencia del templo y es que, hasta 1998, fue el edificio de madera más grande del mundo. Se eleva sobre nosotros con unas dimensiones extraordinarias. Antes de entrar, a mano derecha hay una estatua del monje Binzuru Pindola Bharadvaja el cual se cree que tiene propiedades sanadoras; si le rezas y frotas en la estatua la parte del cuerpo que te duele y luego te frotas esa misma zona se dice que te sanará. Podréis haceros una idea de lo ridícula que estaba yo frotandome la lumbar… No comments. 

Monje sanador Binzuru Pindola Bharadvaja

 

Una vez dentro lo primero que nos atrapa es la mirada es la impresionante escultura del Daibutsu sentado en la posición del loto sobre una peana de oro flanqueado por dos Kannon Bosatsu a sus costados. El conjunto de estatuas se puede rodear y ver desde varios ángulos. Continuando nuestro recorridos por el Daibutsuden veremos que tras las estatuas que acabamos de ver hay otras dos estatuas de madera protegiendo a Buda: Komokuten y Bishamonten. Dentro del propio recinto veremos también una maqueta que representa cómo se cree que era el Todaiji antes del incendio. En la parte de atrás veremos que hay un pilar con un agujero en su base, se dice que ese agujero tiene el mismo tamaño que un orificio nasal del Daibutsu y quien lo logre atravesar será obsequiado en su próxima vida con la iluminación. Suele haber gente haciendo cola, sobre todo niños que lo tienen bastante fácil para atravesarlo, a pesar de no ser muy grande el hueco engaña y se puede pasar mejor de lo que a simple vista parece si uno se estira mucho y pasa en diagonal 😉

DaibutsuDaibutsuKannon BosatsuKomokutenMaquetaAtravesando el pilar para conseguir la iluminación en la próxima vida ;)

 

Por último, junto a la salida una tienda de regalos donde podemos adquirir omikujis, omamoris, goshuin, etc, a modo de souvenirs de nuestra visita.

Nigatsu-do

Tras la visita al Hondo de Todai-ji nos dirigimos a Nigatsu-do, un templo más pequeño pero que también pertenece al complejo de templos de Todai-ji, y que se encuentra a unos 10-15 minutos caminando al este del mismo. Para llegar hasta él podemos hacerlo desde el camino adoquinado que hay frente al Todai-ji o por el camino que hay tras este que nos llevará a unas escaleras de madera que suben al templo en cuestión. El templo se encuentra es una situación un poco elevada por lo que lo que hace a este templo tan especial son sus espectaculares vistas de Nara. Aparte de sus maravillosas vistas y su encendido de linternas al atardecer, el Nigatsu-do es conocido por su ceremonia anual Omizutori que ha tenido lugar cada año sin interrupción desde el año 752, año en que se comenzó a construir el Nigatsu-do, aunque se estima que los trabajos de construcción del templo finalizaron entre el año 756 y el 772 por lo que no se puede concluir con exactitud si la ceremonia empezó a tener lugar en el 752 o al terminarse el templo.

 

Kasuga Taisha 

Si al salir seguimos el camino a mano izquierda durante unos 15 minutos llegaremos al  santuario shintoista Kasuga Taisha, pero no sin antes pasar por una zona comercial y con restaurantes donde poder descansar y comer bien a buen precio a mitad de camino. Es sin duda un buen alto en el camino, pero tened en cuenta que durante los meses de frío los horarios de apertura son más limitados o puede que ni abran y los encontréis cerrados, por lo que siempre es buena idea llevar un par de onigiris en la mochila por si os entra el hambre y os lo encontráis cerrado.

Calle entre Nigatsudo y KAsugataisha donde poder comer

 

Kasuga Taisha es el santuario más importante de Nara caracterizado por sus grandes pilares rojos, sus panelados blancos y sus farolillos. Este se erigió el mismo año que la ciudad pasó a ser la capital del imperio y venera a la deidad protectora de la ciudad. A pesar de que en los santuarios shintoistas a veces es normal encontrarnos a una o dos deidades protegidas en el sagrado de sus santuarios, en este caso Kasuga Taisha recoge a 4 deidades shintoistas bajo sus techo. Al igual que Ise Jingu en Mie, este santuario ha sido reconstruido cada 20 años siguiendo la tradición shintoista durante muchos siglos hasta finales del periodo Edo cuando este dejó de reconstruirse. 

Lamparas de bronce de Kasugataisha

 

El camino de acceso al recinto está rodeado de cientos de farolillos que, al igual que los toriis de Fushimi Inari en Kyoto, fueron donados por los devotos creyentes de la religión y que se encienden dos veces al año durante el festival: una en invierno (a principios de febrero) y otra en verano (a mediados de agosto). El recinto tiene dos áreas que pueden ser visitadas: una de manera gratuita y otra interior por la que hay que pagar entrada para poder acceder. 

Lamparas de KasugataishaLamparas de Kasugataisha

 

Cerca de esta área encontraremos muchos santuarios de menor envergadura repartidos por el bosque. Yo di un paseo y vi los santuarios Wakamiya y Kii antes de regresar a la estación. Si vais con tiempo es un paseo muy agradable y si tenéis suerte de ir entre abril y mayo puede que os encontréis las glicinas en flor. 

Santuario Wakamiya

 

¿Dónde comer en Nara?

Cuando hago excursiones de un día si veo que voy a tener poco tiempo suelo coger un Lunch Box del Konbini más cercano. Son económicos y están bastante buenos, lo cual hace el apaño para una excursión de un día.

En este caso iba con intención de comer en un lugar que nos habían recomendado, pero estaba cerrado. Comimos en un lugar nefasto y que para nada voy a recomendar, pero lo que sí me gustaría recomendaros encarecidamente es que en algún momento hagáis una pausa y merendéis en Melon de Melon, una tienda especializada en hacer Melon Pan. Los tienen de todos los sabores, sí, Melon Pan con más sabores aparte de melón. Está de camino a la estación y están espectaculares, ¡deliciosos! Si os gusta el Melon Pan no os podéis ir de Nara sin probarlos. Yo probé el clásico y el de fresa y los dos deliciosos.

Son un poco más caros que los del konbini, pero tampoco mucho más. El normal ronda los 170 yenes y los de sabores alrededor de 200 ~ 250 yenes y la calidad desde luego es mucho mejor. 

 

También tienen la opción de combinarlo con helado, vamos, que lo rellenan con dos bolas de helado. Yo no lo probé porque fui en navidad y ya estaba congelada de pasar el día entero en el parque, pero me parece una opción ideal para paliar el calor del verano.

¿Cómo llegar Nara?

La  mejor manera de llegar a Nara si tienes el JR Pass es desde Kyoto es con el tren rápido Miyakoji y que tarda unos 45 aproximadamente en hacer el recorrido. Si no se dispone del JR Pass el billete cuesta 720 yenes. También se puede hacer este trayecto con los trenes locales cuyo precio es el mismo, pero la duración del recorrido es de unos 75 minutos.

Por otro lado tenemos los trenes de la compañía Kintetsu que hace el mismo trayecto dejándonos en la estación de Kintetsu Nara Station. Estos pasan dos veces cada hora y el precio del billete es de 1160 yenes. También existe la opción de coger un tren express que pasa cada hora, con una duración estimada de 45 minutos y un coste de 640 yenes. Recordad que el JR Pass no es valido para los trenes Kintetsu.

Espero que este post sobre Nara os haya sido útil. Si tenéis cualquier duda o recomendación no dudéis en dejar un comentario o escribirme un email.

¡Nos vemos en el siguiente post!

Ja ne~! 🙂

Lidia

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